“Las flores para Dios los frutos para el prójimo”

13090252_1181407295227066_97729654_n

El vocablo doctor proviene del latín docēre ‘enseñar’, la Real Academia Española nos dice que el título particular que da la Iglesia Católica a algunos santos en atención al especial valor de la doctrina de sus escritos.

  Estos hombres y mujeres iluminados por el Espíritu Santo son considerados como eminentes maestros de la fe para los fieles de todos los tiempos, cabe subrayar que su enseñanza es valida para todo tiempo, sin embargo el reconocimiento es reservado a estos santos por el don de ver a través del mundo en el que estaban viviendo y reformar o influir en el pensamiento comunicando el mensaje del evangelio.

     Santa Catalina tiene esta distinción desde 1970, otorgada por el Papa Pablo VI, acercarse a conocer esta figura resulta fascinante ya que su vida es un testimonio elocuente de la existencia de Dios. En su corta existencia podemos encontrar una serie de matices, experiencias contrastantes que van desde arrebatos místicos, persecuciones, a la entrega sin medida con los mas desvalidos de su tiempo. Esta joven mujer sencilla, hija de artesanos, iletrada se atreve presentarse ante los poderosos de su tiempo y solicitar la paz. El contexto en el que vivió Santa Catalina es una sociedad convulsionada por el paso de la Edad Medieval al Renacimiento, y en este escenario se encuentra una Iglesia herida. Urge al Papa volver a la Santa Sede, ya que se encontraba instalado en Aviñón, ¨Ponte en pie, se un hombre vuelve a Roma¨, además le apremia a llevar a cabo una reforma dentro del Clero. Esta autoridad excepcional le venía desde su experiencia de Dios, de su experiencia de fe, la cual le da la libertad de poderse plantar delante de quien sea y exigir se restaure la paz, a poner a Dios no solo en el centro sino como eje.

      Mujer que de la contemplación se dirigía a la acción apostólica: “A Dios, pues, la alabanza y el honor, la fatiga al prójimo”. La misión primordial de Catalina es acercar la abundancia de la misericordia de Dios a los hombres y mujeres en cualquier situación que se encuentren. Escuchó las necesidades de la gente y respondió a estas necesidades sin importarle las consecuencias, vivió desde raíz el evangelio, es decir, hizo lo que pocos se atreven a hacer.

     La sabiduría de esta teóloga no le viene de los libros, ella se nutre de escuchar la palabra y fundamentalmente de la oración. Se alimenta en las fuentes de la liturgia y de conocimientos que los hermanos dominicos de Siena le comparten. Habla del Dios que ella conoce a partir de la palabra y desde los acontecimientos sociales, políticos y eclesiales que le tocan vivir, contemplados en el silencio y contrastados con la comunidad en la que hace este camino, San Juan Pablo II la denomino como teología vivida.

    Para cerrar este apunte quiero  recomendarles la lectura de Obras de Santa Catalina de13084081_1181405991893863_1935187591_n Siena: El Diálogo, Oraciones y Soliloquios. Y por último recordar las palabras que utilizo San Juan Pablo II para referirse a Santa Catalina de Siena doctora de la Iglesia: “… profundamente femenina, sumamente sensible.  A la vez, fue extraordinariamente enérgica, como lo son aquellas mujeres que aman el sacrificio y permanecen cerca de la Cruz de Cristo, y no permitía debilidades en el servicio de Dios.”

Referencias

Real Academia Española. (2001). Diccionario de la lengua española (22.aed.). Consultado en http://www.rae.es/rae.html

Dominicos de España. (2012, julio 14).  Sta. Catalina de Siena: un modelo de siempre para las mujeres de ahora. [Archivo de video] Recuperado de: https: https://www.youtube.com/watch?v=y-PaYJos_xQ

Fraynelson. (2016, abril 15). Actualidad de la antropología de Santa Catalina de Siena. [Archivo de video] Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=Tx5b20vcZvo

SIMULACIÓN E HIPERREALIDAD

Por: David Hernandez Martinez (DHM)
Seminarista II de Filosofía

Ponencia presentada en la cuarta edición de la Semana Cultural en el Seminario.
12959262_1123267121050828_785863673_o
Teoría de la verdad por consenso
La verdad resulta del acuerdo al que puede llegarse después de una discusión racional bien llevada, sostenida entre interlocutores considerados en una situación de igualdad ideal.
Suponer que la verdad nace de las pretensiones de un discurso (discusión), en una acción comunicativa, es condicionar la verdad a lo que pensamos (ideal) y no a lo que es en la realidad (adecuación). Sin embargo, Habermas insistirá en una “situación lingüística ideal” que es posible para encontrar la verdad.
¿Qué pasaría si esta teoría del consenso se pone en función práctica, sirviéndose de su acción comunicativa, insertándose en los medios de comunicación masivos?
Teoría consensual en la dinámica de comunicación de los medios 
Entrar en la dinámica comunicativa de los medios, significa movernos dentro del ámbito de los comerciales, programas de televisión, radio, video blogueros, canciones, etc., en donde el sujeto es un mero receptor.
Las empresas mediáticas se sirven de discursos ideales (ya que se posicionan “al mismo nivel”) aparentemente “racionales” de carácter “científico”, fundamentados en ciertos estudios o formas de vida, (básicamente en una opinión, no en un criterio de verdad), que no está lejos de ser un sofisma ad populum.
De esta manera, la teoría consensual gana terreno en el pensamiento de muchos individuos que frecuentan los diferentes medios de comunicación ¿de qué manera es esto?
La teoría consensual se inserta en la dinámica comunicativa de los mass media, que sin absorberlos, propaga su forma de pensar, concretizándose en la acción comunicativa individual un convencer a la otra persona de una “verdad”, que no está conforme a la realidad,  sino supuesta en el pensamiento de “la mayoría”.
De ser así, no estamos siendo fieles a la verdad entendida como adecuación de la mente con la realidad, por tanto no vivimos en una realidad “real”, sino que entramos en la dimensión de una realidad simulada.
Simulación e hiperrealidad: nuevos modos de pensamiento.
Lo que consumimos, en gran parte, en los medios no es real, es una simulación, un “ideal” que se presenta como aquello que la mayoría acepta como verdad, es aquí donde nos alejamos de la teoría original de Habermas, porque se pierde el discurso ideal primero y a cambio recibimos una copia o imagen.
Los medios absorben  y se apropian la teoría transformándola en una simulación, que entendemos como un ideal (imagen) que se presenta como real y pretende sustituirlo.
De este modo, los mass media construyen la realidad, tanto como crean un nuevo entorno social. Por ello es urgente desarrollar una nueva epistemología social, una nueva manera de cerner lo que llamamos realidad, esto es una manera distinta de pensar.
Hiperrealidad es la sustitución de la realidad por su imagen, por una máscara, por una construcción artificial de la misma, y en ese sentido pareciera no alcanzar ni siquiera el nivel de la virtualidad y quedarse en el plano de la ficción. Es una realidad más real que la realidad: atractiva, seductora, dinámica, divertida, photoshopeada, que nos absorbe y nos disuelve en una pantalla.
Al no distinguir lo real de lo irreal, perdemos ese criterio de distinguir lo verdadero de lo falso, lo consensuado realmente y lo pseudoconsensuado. ¿Lo que esta fuera de mí es real o no? ¿Es real solo en mi mente o lo que está en mi mente tampoco es real?
En nuestro cotidiano vivir, vemos que lo preferido siempre es lo simulado, lo irreal, lo que los medios presentan como verdad ya que la mayoría así lo decidimos. ¿Pero quién es esa mayoría? ¿Nosotros? o ¿hemos dejado de pensar para que piensen por nosotros y de igual forma elijan por nosotros lo que es la verdad y lo que no?
De esta manera creamos no solo una sociedad consensual de la minoría, sino una nueva epistemología social que pueda “responder” a este contexto, la cual conocemos como relativismo.
La sociedad consensual e hiperreal: consecuencias relativistas.
A partir del momento en que nuestra sociedad privilegia la imagen asistimos a un cambio radical de civilización, ya que la12980911_1123269377717269_963631427_o hiperrealidad borra cualquier distinción que pueda existir entre la identidad individual y el entorno, lo que constituye a la conocida “masa”.
Vivir como “masa”, produce desensibilización social y la pérdida de identidad, porque ya no hay vida privada, ni interioridad, ni intimidad, pues el individuo se disuelve en la comunicación, su cuerpo se convierte en una pantalla; es el principio de una nueva forma de esquizofrenia.
El sujeto ya no tiene una identidad individual, en consecuencia pierde su libertad y la verdad objetiva, quedando a merced de los consensos y guiándose epistemológicamente por la senda del relativismo, manifestándose en estilos de vida fuera de la realidad.
Conclusión
Los medios de comunicación pueden ser excelentes para el desarrollo del hombre, pero también existe el riesgo de dejarse dominar por ellos y perder la identidad, pensando de manera artificial y viviendo en una simulación.
Aprendamos a utilizar los medios tecnológicos para lo que son, clasificando por criterios de virtud aquello que consumimos en internet, televisión, radio, libros, etc.
Aprovechemos los medios de comunicación, como católicos, para anunciar la Buena Nueva de Cristo, transmitiendo un modo de pensar objetivo, sin maquillajes, ni estilos de vida superficiales, sino más profundos y que inviten a la creatividad, (no únicamente al consumismo).
Pensemos por nosotros, no dejemos que un mundo tecnológico domine nuestro pensar y actuar.
Así como lo hizo en su tiempo Madre Angélica, fundadora de EWTN, a quien nos encomendamos todos los que trabajamos en los medios de comunicación, tratando de construir un mundo mejor, más real y menos artificial, caminando siempre como testigos de Cristo Resucitado.
REFERENCIAS:
Barendeli, Sergio. La Teoría Consensual de la verdad de Jürgen Habermas. Facoltá die Science Politiche Universitá degli Studi di Trieste. Trieste (Italia) Servicio de publicaciones de la Universidad de Navarra: 2007 [PDF]
Eslava Gómez, Euclides. Verdad, consenso y pluralismo. Universidad de la Sabana: Bogotá, Colombia. 2002. [PDF]
Gutiérrez Sáenz, Raúl. Introducción a la Lógica. Cap. 34. Argumentaciones sofísticas. Esfinge: México. Novena edición, 2006.
Juan A. Nicolás y  María J. Frápolli.  Teorías actuales de la verdad. (4.7 Teorías intersubjetivas de la verdad). Madrid: 1997. [PDF]
López Arellano, José. Relativismo y posmodernidad. (Fantasmagoría, comunicación e hiperrealidad)  Ciencia Ergo Sum, vol. 7, núm. 1, marzo, 2000, Universidad Autónoma del Estado de México: Toluca, México. [PDF]
Ruiz Oribe, Martha Nelida. Síntesis del Libro de Jean Baudrillard: Cultura y simulacro. Revista Razón y Palabra, No. 75, Febrero-Abril, 2011. Primera Revista Eléctronica en América Latina Especializada en Comunicación. [PDF]
Sanguineti, Juan José. El conocimiento humano. Una perspectiva filosófica. Palabra: Madrid. 2005.
Solares Blanca. Capítulo V: La teoría de la acción comunicativa a través de tres complejos temáticos/ Capítulo VII: Mass media: ¿conformadores de opinión pública o dispositivos de un cambio radical de civilización?. Desconocido. [PDF]

¡Ora et labora!

Orlando

Diego Orlando Ortiz Orpinel
4to. Año de la Facultad de Teología

Hacía cerca de un año cuando se llevó a cabo en la diócesis de cd. Juárez un congreso binacional pro-vida; para entonces, los exponentes llegaron en un primer momento a las instalaciones del seminario, para ofrecer una charla de concientización entre los seminaristas. Tenían claro un objetivo: informar a los futuros sacerdotes y sacerdotes formadores sobre las acciones tan determinantes que se están llevando a cabo en la sociedad, y que intentan implantar la cultura de la muerte, en sus diferentes ramas: derechos sexuales, políticas poblacionales, ideología de género…

Los hechos sacados a luz causaron sorpresa y preocupación. El ambiente se puso bastante serio y las palabras de los expositores fluían de tal modo que se aprovechara cada segundo de ese encuentro; todos sabíamos que era poco para expresar una realidad tan compleja.

A raíz de lo vivido en cd. Juárez con la reflexión de estos temas, el p. Benjamín Cadena decidió enviar una representación de seminaristas al segundo Encuentro Nacional Pro-Vida, celebrado en la ciudad de México. Esa invitación también nos resultó sorpresiva a quienes iríamos a participar y al resto de la comunidad del seminario, pues no se tenía recuerdo de que alguien fuera enviado a un tipo de congreso nacional. Este inesperado envío ya nos hacía intuir que íbamos tras un pez gordo.

Llegamos el domingo 25 de octubre al aeropuerto internacional del D.F., luego nos trasladaron hacia la sede de la Conferencia del Episcopado Mexicano donde nos hospedaríamos hasta el día 28 en el término de nuestra aventura.

El lunes comenzamos con la misa en punto de las 8:00 a.m., para luego pasar al desayuno y estar listos a las 9:30. Fue un día intenso de aprendizaje y reflexión, pues a lo largo de las 7 conferencias que se nos dieron pudimos profundizar muchísimo en el análisis de factores sociales, políticos, económicos, filosóficos, sicológicos, biológicos…, que están detrás de la movilización de grupos anti-familia y anti-vida. También pudimos comprender mejor su modus openrandi, con lo cual se observa lo organizados que están y su convicción para hacer lo que hacen. Lo lamentable de ello es que para formular sus argumentos recurren a la presentación de hechos aislados y los promueven mercadológicamente para sensibilizar a la sociedad. Es fácil darse cuenta de que sus pronunciamientos en poco se adecuan a la realidad, y por ello se ha hecho ya costumbre que busquen modificar las definiciones de ciertas palabras claves, como el caso de familia, matrimonio o aborto. Esto es, y no se le puede llamar de otro modo, manipulación para lograr que otros perciban una mentira como verdad.

Dichos grupos navegan con la bandera de libertad, tolerancia, progreso, etc. Sin embargo, es bien sabido que actúan conforme a intereses económicos principalmente; bastante documentado ha sido la controversia de Planned Parenthood, la cual financia a diferentes asociaciones en México y que influyen en políticas públicas anti-vida. Por otra parte, nos explicaban que las manifestaciones realizadas por estos grupos para nada pueden llamarse pacíficas; con tan solo buscar en Google “manifestaciones pro-aborto”, podremos estar de acuerdo con su intolerancia hacia otros modos de pensar, especialmente hostiles con la Iglesia Católica.

Además de las conferencias que se nos impartieron tuvimos la experiencia de ir al abortorio más grande de México, la clínica materno-infantil Beatriz Velasco de Alemán. Antes de partir nos preparamos con una adoración al Santísimo. En punto de las 3:00 a.m. acudimos a la capilla para estar durante una hora en silencio y oración. Marcaba el reloj las 4:00 a.m. cuando los camiones comenzaron a moverse. El viaje duró una hora más y alrededor de las 5:00 a.m. nos encontramos en el lugar donde todo permanecía quieto en la oscuridad, se podía sentir el frío pero, sobre todo la soledad. Al bajar del autobús nos encontramos con el rostro de esas madres que permanecían formadas en una fila de más de 30; la mayoría de ellas había pasado toda la noche. Nosotros las contemplábamos en silencio y entonces se inició el rezo del rosario. Ellas apenas nos atendían con miradas fuertes y evidentemente molestas, pero al cabo su actitud se hacía indiferente.

Antes de haber estado en aquel lugar se nos decía que allá íbamos a experimentar una lucha espiritual contra las fuerzas del mal, lo cual fue atinado ya que caímos en cuenta de que estábamos en un momento “cero”, donde se jugaba la vida y la muerte. Los sacerdotes que nos acompañaban comenzaron, al tiempo del rezo del rosario, a acercarse con las mujeres formadas e intentaban concientizar de lo que estaban a punto de hacerle al bebe y hacerse a sí mismas. Poco les importó a los sacerdotes que no fueran bien recibidos e incluso rechazados; en ellos se podía ver esa ansiedad por salvar vidas, pero además almas. En lo personal quedé Diego Orlandoimpresionado de ese celo pastoral en medio de la adversidad. Ciertamente se estaba llevando una lucha contra las fuerzas demoníacas.
No quiero referir esa batalla espiritual a una escena de “Hollywood”, allí era la realidad que nos interpelaba duramente a cada uno de los sacerdotes, seminaristas y demás laicos reunidos. Esas fuerzas del mal las entendimos como una fuerte ceguera de conciencia, porque nos parecía imposible afirmar que aquellas madres, aquellos padres, aquellos familiares y amigos, aquellos médicos y enfermeras supieran lo que estaban haciendo. Asesinar no es la palabra que usan para definir el aborto, por el contrario, a las mujeres les dicen –aquí te vamos a curar de esa enfermedad que tienes–. Era una insidia demoníaca porque a lo bueno se le llamaba malo y a lo malo se le llamaba bueno (Is 5,20ss).

Aquí en cd. Juárez no estamos muy alejados de esta realidad, pues según datos que se nos dieron, en esta ciudad diariamente acuden 20 mujeres queriendo abortar al CAM (Centro de Atención a la Mujer juarense), en ese lugar se les informa lo que es realmente el aborto y se les asesora para que tomen la decisión correcta, además de que se les proporciona la ayuda correspondiente a sus necesidades. Sabemos que en nuestro Estado no está despenalizado el aborto y por tanto ningún médico puede practicarlo de manera legal. También es sabido que en un par de ocasiones se ha intentado legislar a favor de la despenalización, siendo estos grupos pequeños pero de mucho recurso económico, quienes siguen al pie de la lucha buscando un hueco por donde entrar y traer a nuestras familias este moderno holocausto.

¿Qué es lo que nos toca hacer en cd. Juárez? Debemos seguir fortaleciendo la movilización ciudadana, informando la realidad del aborto y presentarlo sin dudar como un verdadero asesinato de inocentes. Hay que ir a donde los políticos y hacerles saber el sentir de la mayoría de los ciudadanos que defendemos la vida y que la valoramos como el principio de una sociedad sana. Es indispensable que las familias sigan formando en valores a sus hijos, para que busquen sin chistar la verdad de las cosas y así lleguen a ser ciudadanos responsables. Y a los que somos creyentes se nos exige que la fortaleza que encontramos en la gracia de Dios la pongamos en obra para vencer al mal a fuerza del bien. ¡Ora et labora! Porque nuestros adversarios trabajan mucho y se preparan mucho; todos tenemos una gran responsabilidad.

UNA AVENTURA MEDIÁTICA EN MÉXICO

David“Debemos evangelizar el ciberespacio”
Benedicto XVI
Documento de Aparecida No. 487

Por: David Hernandez Martinez
Alumno de la Facultad de Filosofía.

“¿De qué quiere su champurrado? Tengo de maíz,  de guayaba y de fresa” Fueron las palabras que me dijo Doña María, vendedora de tortas de tamal en la calle, el primer día que desayuné en la Ciudad de México.

Luego de comerme aquel exótico manjar matutino me dirigí al Instituto de Comunicación y Filosofía, A.C, para cursar el Diplomado “Comunicar para Evangelizar” que inició el 13 de julio y culminó el 31 de ese mes. Esto con el fin de capacitarme más y complementar mis estudios de formación sacerdotal inicial.

Quise comenzar con la anécdota de mi primer desayuno en México, solo para romper el hielo entre usted que me está leyendo y yo que le estoy escribiendo, obvio ¿no? Claro, porque estamos en un proceso comunicativo en el que usted funge como el receptor y su servidor como el emisor. Espero no causarle mucho ruido para que capte mi mensaje o al menos la intención de lo que le quiero comunicar en estas líneas.

Siempre estamos comunicando consciente e inconscientemente.

Alrededor de 120 personas, entre las cuales éramos seminaristas la mayoría, religiosas, sacerdotes y agentes de pastoral, nos dimos cita el 13 de julio de 2015, a las ocho de la mañana,  en las instalaciones del COMFIL para capacitarnos en un tema que a veces ha sido limitado por nuestro vago pensamiento: Los medios de comunicación.

Éramos 60 personas las que cursamos el primer nivel y, en lo personal, como niño me sentí, admirado e interesado por las materias que recibí:

La primera semana afilamos nuestra pluma y activamos nuestro amplio bagaje léxico-cultural al encontrarnos en la clase de Redacción y Estilo a cargo de la periodista Alexandra, quien nos hizo sudar la gota gorda durante la semana expulsando de nosotros todo espíritu inmundo de mala ortografía o mal empleo de las palabras y preposiciones.

Lo mejor fue el examen final, ya que debíamos hacer un escrito de investigación en 2 horas. Por supuesto, con todas las partes que debe llevar un documento de ese tipo: introducción, desarrollo, conclusión, buena ortografía, buen uso de nexos, coherencia de ideas, ilación de tiempos e ideas, uso correcto de las preposiciones y las palabras, así como las citas a pie de página. ¿Te animarías a realizar un buen escrito en 2 horas? Es posible todo depende de la preparación previa.

Luego la Psicóloga Villamil, nos hizo entrar en la dinámica de la comunicación personal y grupal, llevándonos por un camino de autoconocimiento en cuanto a las formas de aprendizaje que cada uno tiene, así como la tendencia de los hemisferios del cerebro. De allí aprendimos que el ser humano comunica más por su cuerpo (comunicación no verbal) que por sus palabras (comunicación verbal), así como las estrategias comunicativas que utilizan las empresas de marketing para entrar en la mente del receptor y crear una necesidad que realmente no le es primordial, con el fin de hacernos consumir sus productos.

En la segunda semana nos adentramos al fascinante mundo de la liturgia y la devoción popular, descubriendo en ellos la alta cualidad comunicativa que tienen de forma interna y externa. Es aquí donde aprendimos que la misma Iglesia debe estar en dialogo consigo misma en cuanto a la expresión inculturizada de la fe, traducida en una devoción de pueblo de manera, a veces no muy convencional, pero que se asume y toca realmente la vida de las personas, haciéndolas parte de tal o cual acontecimiento relacionado con lo divino. En ello fuimos llevados por este camino de comunicación por el Dr. Ramiro Gómez,  perteneciente al Colegio de Estudios Guadalupanos en México.

En seguida teníamos la clase de paciencia, es decir, de la planificación comunicativa, puesto que es algo descriptiva y concreta, eso la hace ser una materia detallada, pero el Padre Coss fue quien nos guio por este mundo de la planeación, con el fin de no construir castillos sobre arena o en el cielo, los cuales se derrumban fácilmente con el viento de la vertiginosa sociedad o la marea de datos digitales que nos abruman hoy en día. Desde como planear una revista hasta un programa de televisión fueron las herramientas que de esta clase recibimos.

La última semana pilas tras pilas de libros y documentos no dejaban de llover con la materia de enseñanza de la Iglesia en comunicación, que impartió el P. Rafael, quien nos llevó por un recorrido histórico sobre cómo la Iglesia consideraba a los medios de comunicación, en un principio como obra del demonio (y por muchos años) hasta hoy considerados como un don de Dios para el hombre, a través del don de la Ciencia.

En sumo grado cultural e intelectual, el Pbro. Dr. Rafael Beltrán, director del Instituto, nos adentró a la fascinante aventura de las revoluciones tecnológicas actuales, desde los primeros pictogramas en la era primitiva hasta el más reciente iPhone, esto nos hizo comprender como el hombre es capaz de descubrir su capacidad comunicativa, hacerse consciente y trascender en la historia de la humanidad.

El compartir con otros hermanos seminaristas, con religiosas, sacerdotes y agentes de pastoral de todos lados de la república fue muy enriquecedor, por un lado por la pluralidad cultural de cada uno (aunque seamos del mismo país) y porque me hizo ver la diversidad de dones que en nuestra Iglesia Nacional.

La verdad es que  fue una muy grata experiencia, no sin mencionar los espacios culturales que visité como las pirámides de Teotihuacán, la Basílica de Guadalupe, el Centro Histórico, la Catedral Metropolitana, Bellas Artes, en fin. El D.F ofrece un amplio repertorio de cultura y saberes dispersos por toda la metrópoli.

Bien hasta aquí el breve resumen de mis clases y mi experiencia en el diplomado ofrecido por los hermanos Paulinos, ahora quiero preguntar ¿Qué caso tiene escribir todo esto en un blog de una biblioteca? El chiste de escribir es para que, tanto usted como lector y su servidor como escritor del artículo, nos aventuremos al fascinante mundo de los medios de comunicación, no limitándolos a una computadora y un teléfono inteligente, sino abarcando desde los clásicos medios: el lenguaje, la escritura, la pintura, los libros, la radio, la televisión, el cine, la música, el internet  y las computadoras.

Todo en nosotros es comunicación, la Iglesia toda es comunicativa, Dios mismo es comunicación en sí mismo en la comunidad de la Trinidad y con nosotros sus hijos. Ahora que iniciamos el mes de septiembre, mes de la biblia, sería bueno escuchar la Palabra de Dios y dejar que nos comunique su mensaje de amor misericordioso. Estén nuestros odios abiertos y atentos a la escucha de su Palabra, para que meditándola y guardándola en nuestro corazón, hagamos vida el Evangelio en el obrar cotidiano para poder así, comunicar  a todos, desde nuestra familia hasta nuestros informales “amigos” de Facebook, Twitter o WhatsApp, de una forma más eficaz y coherente el mensaje de Amor de nuestro Padre Dios.

En conclusión, me divertí mucho cursando este diplomado sobre comunicaciones, ya que no es ir a saber cómo hacer videos o hackear una computadora (lo que algunos se imaginaban), sino que realmente es hacernos conscientes de que los medios son medios y que la comunicación depende del trato persona a persona, no de una máquina o un libro. Por ello al resumirte las materias que recibí es para que te des cuenta que no es nada más usar los medios por usarlos, sino saber utilizarlos, de la manera más adecuada para poder evangelizar el ciberespacio y proclamar la Buena Nueva que es Cristo.

Examen Semestral de Metodología de la Investigación

Seminario Menor San José
Preparatoria Pedro J. Maldonado
Generación 2012-2015

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Taller de reparación de libros en el Seminario

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Los libros y materiales resguardados en la biblioteca son un bien común del cual se beneficia  la comunidad que accede a  nuestros servicios. Uno de los procesos necesarios dentro de la biblioteca y que pasa inadvertido es la restauración de libros.

La restauración es el proceso a través del cual se intenta recuperar las características originales que se han perdido por la degradación o destrucción.[1] Todos los documentos corren el riesgo de deteriorarse,  las razones suelen ser diversas causas como  el entorno ambiental, agentes físicos,  químicos o biológicos, y el resultado de la afección puede ser muy evidente.

Este proceso de rehabilitación de libros en nuestra institución la llevan a cabo dos seminaristas que han ido aprendiendo el arte de la restauración: Eduardo Conde Grajeda y Jorge Abraham Juárez Velázquez de Segundo y Primer año de Filosofía respectivamente.

Ellos definen al  taller de reparación como “el espacio donde se disponen para restaurar los libros que no han sido utilizados apropiadamente o tienen desgaste por el paso del  tiempo.“  Para diagnosticar el grado de deterioro de un libro evalúan el tipo de papel, el año de la edición para conocer el tiempo de vida del documento, si se encuentra deshojado, etc., de esta manera procederán a aplicar la medida necesaria. La causa más frecuente por la que llegan los libros al taller de reparación “es porque no se les da un uso adecuado, y la otra causa es el pegamento de mala calidad que utilizan algunas editoriales.” Explicaron los seminaristas.

Nos comentan que el material utilizado para llevar a cabo su trabajo en el taller es pegamento, seguetas, hilo blanco, lápices, calentadora de pegamento, pinzas, cartón, brochas, etc.

Como comentario final Eduardo nos dice respecto a su servicio: “Al principio sentía temor de trabajar reparando libros, hoy me siento contento”, Jorge  puntualiza que para él “es divertido, le gusta y es entretenido y ha ido mejorando la técnica.”

[1] Universidad Politécnica de Valencia. “Preservación y reparación de libros en bibliotecas: Mas cuidados, menos reparaciones.” [en línea].  Documento PDF

Un Padre con Entrañas de Madre

Por: Carlos Velásquez Peña
Cuarto año
Facultad de Teología.

En la vida el ser humano experimenta muchos tipos de amores, como el amor de hermanos, el amor de amigos, el amor de la familia, el amor de pareja, el primer amor, etc. Pero de entre todos ellos un amor que siempre sorprende es el amor de madre. Qué no hace una madre por sus hijos, los protege, los acompaña, los consuela, los perdona, los entiende, es paciente, entre muchas otras muestras de amor.

Cuando contemplamos la historia de una madre siempre quedas maravillado de todo lo que llegan hacer por sus hijos, algunos dicen que el amor mas hermoso es el que experimenta el corazón de una madre.  Yo creo que el amor más perfecto no es el de una madre sino el de Dios y la forma de amar de una madre es muy parecida a la de Dios; es una donación total por el ser al que se ama. Luis F. Ladaria en su obra EL Dios Vivo y Verdadero  dice «Yahvé es un “padre con entrañas de madre”». El amor de Dios está lleno de un amor maternal, o mejor dicho el amor de una madre nos refleja en gran medida el amor de Nuestro Padre.

Cuando el ser humano tiene una pena, se siente sin fuerzas, ve que ha fallado o que no puede mas, no hay mejores Dios-Padre-jesusbrazos en los que puede descansar que en los brazos de su Padre Lc 15,20 «Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió se echó a su cuello y le besó efusivamente». El amor de Dios se  conmueve por el que sufre y no lo juzga, el Padre busca que su hijo tenga vida que se deje abrazar por su amor y por eso lo llena de besos. No importa que tan grande sea el sufrimiento, el consuelo de Dios nos reanima en la dificultad Is 66,13 «Como aquel a quien su madre consuela así yo los consolaré», en ocasiones el ser humano no necesita palabras únicamente saber que tu Padre está a su lado; como cuando vas con tu madre y le pides un abrazo y ninguno de los dice palabras solo el amor.

Dios se valió del amor de la mujer para acercarnos a su amor. Aun así, el amor que Dios nos tiene  es inmensurable  Is 49,15 « ¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas?, pues aunque  llegaran a olvidar yo no te olvidaré». Sí el amor de una madre es incondicional y es inconcebible pensar que olviden a sus hijos, pues por ser el amor de Dios mas grande, es  imposible  que Él se olvide de nosotros. Agradezcamos a Dios por nuestras madres por que son el primer instrumento de su amor, también demos gracias por su amor de Padre que supera cualquier amor.

Ladaría. Luis. El Dios Vivo y Verdadero el misterio de la Trinidad, España:  Agape, 2010, pág. 73.
Imagen: Dios Padre Jesús. Tomada de Google Imagenes.

La Infancia: Regalo Evangélico

Por: Gustavo Balderas Soto.
Facultad de Teología
Segundo año

 He llegado por fin a lo que quería ser de mayor: Un Niño
Joseph Heller

La inocencia del niño es un gran regalo de Dios. La etapa de la niñez es gran momento que la persona vive demostrando un corazón muy humano y sobretodo muy limpio. En esta etapa de vida, el niño o la niña muestran una forma de ser muy especial adoptando algunas actitudes de sus padres o de alguna autoridad. Pero esto no les impide tener la inocencia que los caracteriza.

La niñez es el tesoro más preciado que la persona puede tener en su vida. He ahí las famosas frases: “Todos tenemos un niño interior” o “Saca al niño que llevas dentro”. Por otro lado, el niño no conoce el odio, no conoce la venganza, no conoce el rencor, ni mucho menos conoce la maldad en el mundo. El niño no está preparado para lastimar, sino para amar. Desafortunadamente, en ocasiones somos nosotros los que les enseñamos estas terribles armas de combate con nuestros actos. Por el contario, el niño ama sin condiciones, confía en sus iguales y mayores, y siempre perdona y nunca juzga. El infante es capaz de perdonar aun lo más atroz en el mundo.  Siendo así, el niño es verdaderamente evangélico porque perdona hasta setenta veces siete.

La infancia es una etapa que deja una marca indeleble en cualquier persona. Como se vivió en la infancia, Jesus_093posiblemente  se viva en la edad madura. Cada niño es muy diferente y reaccionan de distintos modos ante los mismos hechos y circunstancias. Por tanto, apostémosle al trabajo con los niños. No hay que dejarlos solos. Es necesario e importante que pongamos una especial atención a todo aquel que su trabajo implica un trato con los niños.

En especial hoy que celebramos a los niños, reavivemos el sentido de la niñez en nuestras vidas. La pureza de corazón no la encontramos en ninguna otra parte, más que en los más pequeños, ya lo dijo nuestro Señor Jesucristo: “Dejad que los niños vengan a mí, porque de los que son como éstos, es el Reino de los Cielos”.

Finalmente, creo que el recuerdo de la infancia perdurará en la persona hasta que muera. Digo esto porque cuando veo algunas fotografías de mi niñez, vienen a mi mente tantosrecuerdos y tantas experiencias que añoro volver a vivir con alegría y felicidad. Incluso hasta he llegado a pensar:“quisiera ser niño otra vez”.

Por eso, mi mayor anhelo al convertirme en una persona mayor, es…“Llegar a ser niño”.

Imagen tomada de google imagenes.

Señor San José: el amor expresado en servicio activo.

“José viene a ser el broche del Antiguo Testamento, broche en el que fructifica la promesa hecha a los patriarcas y los profetas. Sólo él poseyó de una manera corporal lo que para ellos había sido mera promesa”.  San Bernardino de Siena.

Les invitamos a revisar los documentos pontificios que se han escrito sobre San José:

León XIII
Carta Encíclica: Quamquam Pluries: sobre la devoción a San José.
http://w2.vatican.va/content/leo-xiii/es/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_15081889_quamquam-pluries.html

Benedicto XV
Motu Proprio: Bonum sane et salutare.
Bonum sane et salutare

Juan XXIII
Exhortación Apostólica: Les vocis
Les vocis

Juan Pablo II
Exhortación Apostólica: Redemptoris Custos
http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/apost_exhortations/documents/hf_jp-ii_exh_15081989_redemptoris-custos.html

¿Qué es el Tiempo?

Por: Rogelio Muñoz Naranjo
Estudiante de Cuarto Semestre
Preparatoria Pedro J. Maldonado
Seminario Menor San José.

<< ¿Qué es, pues, el tiempo? ¿Quién podrá explicar esto fácil y brevemente? ¿Quién podrá comprenderlo con el pensamiento, para hablar luego de él? Y, sin embargo, ¿qué cosa más familiar y conocida mentamos en nuestras conversaciones que el tiempo? Y cuando hablamos de él, sabemos sin duda qué es, como sabemos o entendemos lo que es cuando lo oímos pronunciar a otro. ¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. Lo que sí digo sin vacilación es que sé que si nada pasase no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, no habría tiempo futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente.>>[1]

Hace unos cuantos meses buscando algo para leer, encontré un ensayo, llamado “Un tratado sobre el tiempo” del Dr. José Arguelles. En ese ensayo el Doctor señala una primicia, que causo no se que, “el tiempo no es el espacio, el tiempo es la mente” junto con otras formulas afirmaba el -José Arguelles- que la humanidad ha perdido la verdadera concepción del tiempo. Arguelles en su ensayo señala lo siguiente: “la humanidad ha evolucionado históricamente, sin que ella misma lo supiera, bajo la creciente presión de una frecuencia de tiempo falsa y artificial, la 12:60 -calendario de 12 meses, hora de 60 minutos- Como resultado, la humanidad se ha apartado de la naturaleza y, si no corrige su frecuencia de tiempo, tarde o temprano acabará en un desastre”.

Esta última afirmación genero una pregunta en mi ¿la concepción del tiempo influye en la psique humana? Y si es así ¿de qué forma influye la concepción del tiempo en la psique humana? En ese momento se decidí empezar a investigar, sobre el tiempo, busque definiciones concretas de lo que es, sin embargo me encontré con una carencia de información de este tema,  a si que como primer punto de la  investigación, decidí, generar desde diferentes ámbitos de estudio, una clara visión de lo que es el tiempo, de esta forma es como nació el ensayo ¿Que es el tiempo? Donde desde un punto de vista filosófico, tomando a diferentes autores, se trata  de hacer una clara concepción del tiempo, para comprender, ¿Cómo la concepción del tiempo afecta la psique humana?

Igual que san Agustín, el significado del tiempo es algo que ha ocupado al ser humano durante toda la historia. Las definiciones han variado dependiendo de la disciplina donde se aborde.

Es en la  Filosofía donde se planteo inicialmente el problema del tiempo. Sin embargo con el paso del tiempo distintas disciplinas intelectuales se han preguntado sobre este tema tales como: La Física, La Psicología y actualmente la Biología.

Aristóteles (384 a. C.-322 a. C.)

La visión aristotélica del tiempo está estrechamente vinculada al movimiento,pues, el tiempo no es posible sin acontecimientos sin seres en movimiento[2]. De ahí Aristóteles concibe el tiempo como el movimiento continuo de las cosas, susceptible de ser medido por el entendimiento. Conceptos como: “antes” y “después” [3](sin los cuales no habría ningúnimages (2) tiempo) se hallan incluidos en la sucesión temporal. Esta estrecha vinculación induce a Aristóteles, a definir el tiempo en su obra Física en los siguientes términos: “ la medida del movimiento respecto a lo anterior y lo posterior”[4]. Esta definición nos revela que el tiempo transcurre, y somos consientes de ese transcurrir por el movimiento, el tiempo no es el movimiento, pero lo implica. (de tal suerte que si no tuviéramos conciencia del cambio no sabríamos que el tiempo transcurre). El tiempo aristotélico es exterior al movimiento, pero supone un mundo que dura sucesivamente y esta duración sucesiva nos permite establecer relaciones de medida entre sus partes según el “antes” y el “después”.

Isaac Newton (1642/1727)

Newton en su obra Philosophiæ naturalis principia mathematica  nos trae un nuevo concepto del tiempo como algo absoluto, existente en sí mismo e independiente de las cosas[5]. El tiempo, al igual que el espacio, es una realidad absoluta, infinita, uniforme, vacía de todo movimiento, en cuyo seno se desarrollan los acontecimientos y los cambios sucesivos de las cosas[6]. Esta concepción absolutista del tiempo es expresada del siguiente modo: El tiempo absoluto, verdadero y matemático, por sí mismo y por su propia naturaleza, fluye uniformemente sin relación con nada externo”.[7]

Emmanuel Kant (1724–1804)

Para Kant el tiempo no existe como una realidad en sí exterior a nosotros, ni como algo que tienen las cosas en movimiento, sino como una manera de percibir propia del hombre. El tiempo existe en cada uno de nosotros como una forma de ordenar nuestra experiencia interna.[8]

images (1)El tiempo no es una idea a priori obtenida por abstracción a partir de la observación de los acontecimientos, no es un concepto empírico, sino una estructura necesaria para cualquier observación.[9] El tiempo es la posibilidad que hay en nosotros -en cuanto a observadores- de percibir los acontecimientos. Cualquier experiencia tiene como condición el tiempo[10], de manera que éste es la condición general de todas las experiencias, superior incluso al espacio no siempre necesario. Nuestra experiencia externa está sometida a las coordenadas espacio-temporales, mas la interna sólo lo está a la temporal.

Según Kant, no podemos conocer si “fuera” las cosas siguen un ciclo pues cuando intentamos observar ya lo hacemos desde el tiempo la cual es una cualidad de la conciencia del hombre. La sensibilidad humana lleva el tiempo como una manera de ser suya. El tiempo es una forma a priori de la sensibilidad que condiciona y hace posible toda experiencia.[11]

Henri Bergson (1859–1941)

Bergson, uno de los filósofos que más atención ha dedicado al estudio del tiempo distingue dos modos diferentes del Durée [12] de los seres. Las dos distintas temporalidades: el tiempo numerado, que está mezclado con el espacio; y el tiempo puro, que es mera duración interna.

El tiempo numerado es la duración exterior del mundo de las cosas, es un tiempo materializado que se desarrolla en el espacio. En esta duración el tiempo es un mero espectador que no penetra en su realidad[13]. Así, por ejemplo, si una tiemposustancia química se hallase en debidas condiciones de conservación, no experimentaría ninguna variación con el paso del tiempo. Y si la experimentara, podríamos decir en sentido figurado, que ha envejecido pero en realidad sólo se habría operado en ella un proceso químico que podría -al menos teóricamente- revertir, es decir, someterse a un proceso inverso y retornar sin variación alguna a su estado primitivo. Si no hubiera un ser consciente que contemplara estos hechos del mundo material, no podría decirse que en él existiera tiempo sino sólo coexistencia y sucesión de realidades de suyo atemporales[14]. A juicio de Bergson, se han confundido espacio y tiempo, pues el movimiento dividido en momentos estáticos no es otra cosa que espacio, y sólo adquiere sentido de movimiento si hay un espectador que opere la síntesis mental de lo recorrido por el móvil[15]. Pero esta síntesis es un puro proceso psíquico. De hecho fuera de nosotros únicamente existen situaciones estáticas del móvil en el espacio[16].

Cosa muy diferente acontece en la vida interior, en la duración que constituye la vida de cada uno, donde no es posible retornar a situaciones pasadas. El avance temporal y el paso del presente a pasado es un hecho radical e insuperable, porque el tiempo psicológico es irreversible. Soñamos, a veces, con volver a situaciones pasadas, con recomenzar la vida; pero, aunque todas las circunstancias anteriores –lugar, compañía, ocupación- convergieran para situarnos en el ambiente pasado que añorábamos, pronto comprenderíamos que ni nosotros ni los que nos rodean somos ya los mismos. El tiempo no ha sido para nosotros espectador de unos procesos reversibles sino que ha constituido, en cierto modo, nuestra propia esencia, la trama misma de nuestro ser[17]. En cada momento de nuestra vida gravita todo el pasado, de forma que el momento presente es una especie de condensación de la vida anterior, y el yo que en él actúa es un producto de la experiencia pasada.

A si también presenta Bergson la definición del tiempo puro él dice que  es el verdadero fluir de nuestra interioridad, desprovisto de toda medida, sentido como algo cualitativo[18]. El tiempo puro es un devenir indivisible, innumerable, incontable. Fuera sólo hay espacio. En la psique, en cambio, existe la verdadera duración: el proceso por el que se va penetrando y fusionando una sucesión de hechos psicológicos[19].

<<El sueño es el momento propicio para analizar el sentido de la duración verdadera porque en él se altera la comunicación entre el yo y el mundo exterior y, en consecuencia, se evita el riesgo de confundirla con el espacio. En estas circunstancias ya no medimos la duración, sino que únicamente la sentimos; deja de ser cuantitativa para convertirse en cualitativa y desaparece toda apreciación matemática del tiempo pasado. >>[20]

El tiempo bergsoniano, además de indivisible, es inconmensurable[21]. Si habitualmente medimos el tiempo, es debido a que lo proyectamos sobre el espacio. Un ser ajeno al espacio tendría una noción pura del tiempo, noción que podemos obtener si no separamos el presente de los estados anteriores porque la duración pura no yuxtapone estados, sino que los fusiona. La medida del tiempo no es posible, porque el tiempo no es homogéneo, sino pura heterogeneidad. Medirlo, por tanto, es exteriorizarlo, espacializarlo y degenerarlo.

EL-TIEMPO-SE-ACABAEl tiempo para Bergson es el fundamento de toda la realidad[22]. El fluir, que es la esencia del tiempo, embarga al hombre y a todas las cosas. El fluir, que es vida, cambio, tiempo, aunque nos es íntimamente conocido, resulta, sin embargo, indefinible, porque sólo se puede conceptualizar lo material y el tiempo no es una realidad material. Para captar la duración real hemos de utilizar la intuición en lugar del pensamiento.  Para Bergson el tiempo de la física es un tiempo falsificado, porque, al medir y mecanizar falsea la realidad aunque permite su utilización. El tiempo puro es duración de algo que cambia y ese algo es la conciencia, la vida interior del sujeto psíquico, para quien el tiempo reviste un carácter radical porque el hombre posee un ser de naturaleza temporal. Es el sujeto psíquico el que introduce la noción de tiempo en el universo material, donde sólo hay sucesión o coexistencia de fenómenos atemporales.

Martin Heidegger  (1889 – 1976)

En su analítica existencial del <<Dasein>>[23], descubre al hombre como un ser incompleto e inacabado, que tiene que hacer y proyectar su propia vida, auto trascendiéndose y anticipándose a lo que va a ser, porque el futuro, entendido como posibilidad de existir, constituye una dimensión de su ser[24]. Pero el futuro implica el pasado, puesto que nuestra posibilidad de ser se plantea desde lo ya sido. Por lo tanto, también el pasado constituye una dimensión del ser del hombre. Ahora bien, la comprensión de lo ya sido determina la comprensión de lo que actualmente somos (conciencia  de lo que fue, comprende la conciencia de lo que es). El presente, pues, aparece envuelto por la relación entre futuro y pasado. Estas tres dimensiones –pasado, presente y futuro- constituyen la unidad del ser humano y reciben el nombre de temporalidad.

El hombre es esencialmente un ser temporal y esta temporalidad es, en realidad, el tiempo originario, a diferencia del tiempo cósmico. La temporalidad es la estructura concreta del <<Dasein>> y su sentido último[25], porque el hombre no se limita a estar en el tiempo, sino que éste constituye su propia esencia. El tiempo es la textura más profunda de la existencia humana, que se patentiza como preocupación, y la preocupación cobra.

Este superficial recorrido por la historia del pensamiento, es para proporcionarnos una serie de datos sumamente interesantes sobre la multiplicidad de teorías que se han formulado acerca del tiempo,  y que nos permite extraer algunas consideraciones:

Es evidente que el tiempo no es un concepto particular ni tiene el mismo sentido si lo aplicamos al mundo o si lo aplicamos al hombre. Tal indistinción es la génesis de muchas aporías[26] y dificultades en la comprensión del tiempo. Y es que hay dos maneras de hablar y de pensar sobre el tiempo: el tiempo del mundo y el tiempo del alma. El primero es un tiempo medible, objetivo y cosmológico. El segundo es un tiempo medido, subjetivo y antropológico. Disponemos de instrumentos – calendarios, relojes – que nos permiten medir con facilidad el tiempo del mundo. Pero carecemos de procedimientos que nos permitan expresar la experiencia humana del tiempo, porque esta experiencia es diversa, plural y siempre cambiante.

Conviene, por lo tanto, distinguir dos conceptos temporales: el tiempo cosmológico y el tiempo psicológico. El tiempo cosmológico es aquel físico, objetivo, homogéneo,Convencional, susceptible de ser medido y calculado y gracias al cual podemos hablar de la edad de los astros. El tiempo psicológico, en cambio, es el tiempo de nuestra vida según nuestra propia experiencia. Es un tiempo subjetivo y variable, porque unas veces nos parece que transcurre deprisa y otras despacio; unas veces nos parece que lo aprovechamos y otras lo dejamos pasar; hay esperas interminables y momentos que nunca acaban. Es nuestra vivencia personal del tiempo.

A estos dos conceptos fundamentales podríamos añadir un tercero, no menos importante, que no se identifica con ninguno de los dos y  viene a ocupar un lugar intermedio entre ambos: el tiempo histórico, el tiempo de los acontecimientos de la humanidad. El tiempo histórico nos permite comprender la existencia de épocas diferentes, así como los cambios continuos a que todo está sometido. En cierto modo, es el intento de integrar el tiempo personal en el tiempo universal. En el tiempo histórico nuestra propia vida se inscribe en el tiempo del mundo. Es lo que pretendemos hacer, por ejemplo, por medio de los calendarios.

La división tripartita que acabamos de esbozar nos permite comprender mejor el tiempo, pero no resuelve toda la problemática que entraña tan compleja noción. Así, por ejemplo, podríamos preguntarnos si existen tres tiempos –pasado, presente y futuro – o si el tiempo reviste un carácter unitario y presencial.

El pasado ha sido, pero ya no es; el futuro será, pero aún no es; sólo el presente es, aunque su modo de ser es instantáneo y fugaz, porque muy pronto deja de ser. Sin embargo, es cierto que el pasado es en tanto que pasado y el futuro es en tanto que futuro. A si, parece que los tres tiempos convergen en el momento actual como si sólo existiera el presente, un presente de las cosas pasadas, un presente de las cosas presentes y un presente de las cosas futuras. He aquí lo paradójico del tiempo. Por un lado, lo percibimos como una realidad instantánea, escurridiza, lineal y fugaz, como algo que se nos escapa y da a nuestra vida un sentido inestable y efímero. De ahí que intentemos aferrarnos al momento presente, como si quisiéramos tomar el tiempo, porque somos conscientes de la brevedad de nuestra vida y necesitamos vivirla intensamente, porque el tiempo pasa y mañana, quizás, sea tarde. Pero, por otro lado, experimentamos como un rechazo hacia esa fugacidad del tiempo y tendemos a dilatarlo en el pasado y a proyectarlo en el futuro, instalándonos en una especie de eternidad como si nuestra vida nunca fuera a tener fin.

Este sentido paradójico, que comporta la temporalidad, hace que el tiempo constituya una dimensión fundamental de la vida humana, ya que sin él seríamos incapaces de entender nuestra vida, porque somos seres limitados en el tiempo y porque éste va marcando nuestro propio devenir y el de la humanidad.

El hombre es un ser histórico, cuya vida se inscribe en el transcurso del mundo. Gracias a esta dimensión temporal, de la que es imposible prescindir, el ser humano intenta entenderse a sí mismo y a los otros en relación con el tiempo de su vida. Esto hace que pertenezcamos a una generación, es decir, a un grupo de personas que comparten un tiempo específico: el tiempo que dura nuestra vida. Y esto hace también que podamos decir que las personas que compartimos una misma edad histórica somos contemporáneos y recibimos unas costumbres, una cultura y un modo de concebir la realidad dependientes del tiempo que nos ha tocado vivir.

[1] (San) Agustín de HiponaConffesiones. España: La editorial católica, 1974.  Capitulo XIV

[2]  Cf. Aristoteles. Fisica. España: Editorial Gredos, 1995. 151

[3] Ibid. 149

[4] Ibid.  IIIX

[5]  Cf. Newton Isaac. Philosophiæ naturalis principia mathematica . Inglaterra: 1665. XI

[6] Ibíd. XII

[7] Ibíd. XI

[8] Kant Emmanuel. Kritik der reinen Vernunft. Argentina: Editorial colihue.34

[9] Ibíd. 34

[10] Ibíd. 35

[11] Ibid.34

[12] Bergson multiplica los sustantivos y las expresiones para referirse a la durée: creación, indivisibilidad, continuidad, sucesión, interpenetrabilidad de las partes, movimiento, dinamismo, novedad, heterogeneidad, imprevisibilidad, irreversibilidad. No obstante, Worms propone tres notas para captar su sentido fundamental: la constitución, la continuidad y la sucesión. La durée constituye, es decir, crea, produce novedad, innova. Por eso es irreversible e imprevisible.

[13] Bergson Henri. Durée et simultanéité. À propos de la théorie d’Einstein. Francia : Biblioteca de filosofia contemporanea. 1998. 83

[14] Ibid. 86

[15] Ibid. 86

[16] Ibid. 88

[17] Ibid. 88

[18]Ibid. 80

[19] Cf. Bergson Henri. Durée et simultanéité. À propos de la théorie d’Einstein. Francia : Biblioteca de filosofia contemporanea. 1998. 82

[20] Bergson Henri. Durée et simultanéité. À propos de la théorie d’Einstein. Francia : Biblioteca de filosofia contemporanea. 1998. 89

[21] CF.Ibid.,89

[22] Ibid.,87

[23] es un término que en alemán combina las palabras «ser» (sein) y «ahí» (da), significando «existencia». En filosofía  el término usado por Martin Heidegger significa el modo de existir propio del ser humano

[24] Heidegger M.  Sein und Zeit. México: fondo de cultura económica. 1951. 50-53

[25] Heidegger Martin.  Concepto del tiempo.  Edición electrónica de Escuela de Filosofía Universidad ARCIS. Pp. 16

[26] Dificultad lógica insuperable de un razonamiento o de su conclusión

Referencias:

El tiempo en Kant y en el idealismo. [En linea] Disponible en la Web: http://www.pensament.com/tiempokantidealismo.htm

Kant, Immanuel. Crítica de la razón pura. [En linea] Disponible en la Web: http://www.edu.mec.gub.uy/biblioteca_digital/libros/K/Kant,%20Inmanuel%20%20Critica%20a%20la%20razon%20pura.pdf

Bergson, Henri. Durée et simultanéité. À propos de la théorie d’Einstein. [En linea] Disponible en la Web: http://classiques.uqac.ca/classiques/bergson_henri/duree_simultaneite/duree_et_simultaneite.pdf

Concepto del tiempo de Heidegger. [En linea] Disponible en la Web:
http://www.philosophia.cl/biblioteca/Heidegger/Heidegger%20-%20El%20concepto%20de%20tiempo.pdf

Imagenes tomadas de google imagenes.