Los Santos Padres de la Iglesia y las Sagradas Escrituras

Por: David Hernandez Martinez.
Alumno de Primero de Filosofía.

 

Este mes de septiembre, como ya es tradición, se sugiere el acercarse más al estudio piadoso y a la veneración de las Sagradas Escrituras, por este motivo hablemos un poco de ello en este blog: ¿Qué dice la Iglesia sobre la Biblia?

La Iglesia siempre ha venerado la Sagrada Escritura, como lo ha hecho con el cuerpo de Cristo, (…) la ha considerado siempre juntamente con la Sagrada Tradición, como norma suprema de fe, pues, inspirada por Dios y consignada por escrito de una vez para siempre, transmite inmutablemente la palabra del mismo Dios, y en las palabras de los Profetas y Apóstoles hace resonar la voz del Espíritu Santo. Dei Verbum 21.

51v1oP3BNuL._SY344_BO1,204,203,200_La Biblia tiene un lugar especial dentro de la vida de la Iglesia, de la vida de todo cristiano, no es un mero libro que toma uno y lo lee como si fuera una novela o un libro de poesía, sino que es un Libro Sagrado, especial que nos transmite de cierta forma la fe y nos da a conocer la Buena Nueva, es más, nos hace conocer a Cristo, no por nada dirá san Jerónimo: “pues desconocer la Escritura es desconocer a Cristo”.[1]

La Biblia no cayó del cielo, ni fue dictada por Dios a unos escritores autómatas, sino que fue inspirada por El, para darse a conocer y dar a conocer un camino de salvación. Ya en el siglo VI la Iglesia selecciono los libros cristianos primitivos que estaban inspirados por el Espíritu Santo, se conformó así el Canon de Libros Sagrados.

¿Qué dicen la Patrística?

Al contemplar a los Santos Padres, podemos encontrar en ellos una ayuda para comprender un poco más sobre la importancia de la Biblia en nuestra vida eclesial, que propicie un “acercamiento que no sea solo intelectual, sino con un corazón “hambriento de oír la Palabra del Señor. (Am 8, 11)”[2]. Por ejemplo, San Hilario de Potiers nos dice que la Sagrada Escritura está más en el corazón de la Iglesia que en la materialidad de los libros.[3]

Como Iglesia estudiamos la Biblia, pero no como un libro más, sino como un libro de fe, que nos conduce al conocimiento de Dios, a sus maravillas hechas en otros tiempos y a un camino de salvación.

Por otra parte, sabemos que la Biblia se divide en dos partes, no solamente para su estudio sino también para proclamación litúrgica: El Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. San Agustín nos menciona que el nuevo testamento está escondido en el Antiguo, mientras que el Antiguo se hace manifiesto en el Nuevo.[4] Nuestro Señor dijo: “la Escrituras hablan de mi” (Jn 5,39)

San Ambrosio dice: “a Dios hablamos cuando oramos, a Dios escuchamos cuando leemos sus palabras”[5], sobre todo cuando dedicamos tiempo para orarla.

Aunque también, los padres de la Iglesia, no solo hablan de la importancia de la Sagrada Escritura, sino que la comentan dándonos así una orientación desde la Tradición. “La Iglesia, (…) para alimentar constantemente a sus hijos con la palabra de Dios, fomenta el estudio de los Santos Padres, de Oriente y Occidente.”[6]

Recorred todas las oraciones que hay en las Escrituras y no creo que podáis encontrar algo que no esté incluido en la oración dominical.[7]

“Recordad que es una misma Palabra de Dios la que se extiende en todas las escrituras, que es un mismo Verbo que resuena en la boca de todos los escritores sagrados, el que, siendo al comienzo Dios junto a Dios, no necesita silabas porque no está sometido al tiempo”[8]

Es una riqueza espiritual, para aquel que lee a los Santos Padres de la Iglesia, porque encuentra un camino seguro que lleva al conocimiento de Cristo, no como un mero estudio frio que solo lleva a un conocimiento intelectual que no reconoce a Cristo.

Si quieres saber más sobre los comentarios de los Santos Padres de la Iglesia a los pasajes bíblicos, te invito a que pierdas la oportunidad de visitar la Biblioteca del Seminario Conciliar de Ciudad Juárez, para que te llenes de la tradición viva de la Iglesia, allí podrás consultar cuantas veces quieras este tesoro espiritual: “Registrad las Escrituras, ellas están dando testimonio de mi”. (Mosaico de la capilla central del Seminario Conciliar de Ciudad Juárez, del lado del Seminario Mayor)

[1] San Jerónimo (347-419), Concilio Vaticano II, documentos. Constitución dogmática sobre la divina revelación. Ediciones Dabar. México. Pág. 122

[2] Cfr. Aparecida 248

[3] San Hilario de Potiers. Del Catecismo de la iglesia Católica. Articulo 3 La Sagrada Escritura. Ediciones Buena Prensa. Pág. 36

[4] San Agustín. Del Youcat México. Ediciones Dabar. Mexico. Pág. 23

[5] San Ambrosio.  Concilio Vaticano II, documentos. Constitución dogmática sobre la divina revelación. Ediciones Dabar. México. Pág. 122

[6] DV 23

[7] San Agustín. Del Catecismo de la iglesia Católica. Articulo 1 Resumen de todo el Evangelio. Ediciones Buena Prensa. Pag. 730. Cita 9 San Agustin Epistula 130, 12, 22: CSEL 44, 66 (PL 33, 502)

[8] Ibíd., Articulo 3 La Sagrada Escritura. pág. 35. Cita 70 San Agustin, Enarratio in Psalmum 103, 4, 1; CCL 40, 1521 (PL 37, 1378)

Formación para laicos en Institutos de Teología y Biblia

Con la finalidad de formar al laico en su fe, y  pueda vivir los valores del evangelio  en sus actividades diarias, ya sea familia, parroquia, lugar de trabajo, escuela, etc., se invita a la comunidad a incorporarse a cualquiera de las dos opciones que nuestra Diócesis ofrece:

 

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Instituto Diocesano de Teología: https://sites.google.com/site/idtjuarez/

Instituto Bíblico San Jerónimo:  http://kyrios-ibsj.org/

“LA HISTORICIDAD EN XAVIER ZUBIRI: UNA RESPONSABILIDAD CON LA VIDA HUMANA”

Para concluir el ciclo escolar 2014-2013 se presento el Acto Académico del Seminario Mayor, el cual tuvo como expositores a Juan Luis Cabrera de la Peña representando a la Facultad de Filosofía y  Jesús Eduardo Mendoza García de la Facultad de Teología.

A continuación presentamos un resumen de la exposición “La historicidad en Xavier Zubiri: una responsabilidad con la vida humana”.

Xavier Zubiri concibe la historicidad como continua, la cual nos lleva a una tarea, un deber. El hombre que se encuentra situado en un hoy heredado por el ayer y tendido al mañana. Toda acción del presente debe estar fundada en el pasado y con ello buscar un futuro. Pero, ¿qué futuro? Uno más humano.

Zubiri, nos habla del hombre como una realidad histórica, con lo cual nos quiere decir que éste no solo está circunscrito al tiempo histórico sino que él mismo es su hacedor. La persona es historicidad, esto es, la forma esencial en que se encuentra creando historia desde un presente heredado por un pasado e impulsado por un futuro.

Desde esta perspectiva, aquello que hemos llamado historia deja de ser  solo la sucesión cronológica de hechos en el tiempo objetivo y material, sino que  se vuelve << un revelador de lo que el hombre es ya desde siempre (…) es pura y simplemente lo que le pasa al hombre>>[1]. No tendría sentido hablar de historia sino fuese por la existencia de la persona.

Para comprender mejor esto, debemos tomar en cuenta la crítica y cambio que hace Zubiri a la metafísica tradicional. El filósofo español dice que por tratar todo desde el ser se ha caído en absolutizarlo, de tal manera que, en la concepción del mundo se han olvidado lo físico, a tal punto de llegar a convertir la metafísica en una suprafisica. Por lo cual,  Zubiri nos propone una intrafísica basada en su concepto de Realidad, la cual trata de una comprensión simultánea de lo físico y lo trascendente, es decir, que la visión del mundo no debe abandonar el plano de lo físico, sino, versar sobre un mundo donde hay un nivel metafísico que sigue siendo físico a la vez, es decir, real. Desde esta perspectiva el ser se vuelve una actualización[2] de la realidad.

Todo es realidad, así todas las cosas son realidades, de este modo, también la persona. Sin embargo, hay una distinción abismal entre el hombre y la mujer con el resto de las cosas en el mundo. La persona es la única que tiene razón, es inteligencia sentiente, por lo cual es llamado humano. Tiene la capacidad de inteligir, por lo cual, su manera de relacionarse con la realidad es distinta a todos los demás seres. En un solo acto, las personas tienen la capacidad de relacionarse sensitiva e intelectivamente con el mundo, el animal en cambio solo alcanzara a hacerlo de manera sensible. Por eso Zubiri llama esencia abierta al hombre, por estar siempre en un hacía  la realidad, en cambio al resto de las realidades mundanas las llama esencias cerradas.

Para el hacer histórico, esta distinción es sumamente importante, ya que mientras el animal, simplemente reacciona al mundo conforme lo sensible, su enfrentamiento con la realidad se reduce a lo instintivo, a reaccionar ante potencias que los objetos le conceden. En cambio, la humanidad al relacionarse, desde una inteligencia,  con todo lo que circunda,  abre un campo de posibilidades para el actuar. Por la razón, el hombre no queda atado a las reacciones forzosas con los objetos, sino que puede interactuar con tal realidad de tal manera que puede alejarse del objeto o elegirlo según su parecer, su relacionarse es un estar entre las cosas.

La realidad, abre para el hombre un mar de posibilidades. Las personas pueden elegir o no elegir tal o cual manera de actuar. Esto funda su libertad.

La historicidad del hombre tiene tres elementos constitutivos: la posibilidad, la temporalidad, y lo social. La posibilidad como ya entendimos, se basa en la capacidad que tiene la persona de elegir o no elegir tal o cual modo de actuar según el mundo que le rodea.

Por otro lado, la temporalidad nos habla de que el hombre, por ser real, está circunscrito a un tiempo y espacio determinado. Es en esta temporalidad donde perviven las posibilidades. La época histórica que hoy vivimos es distinta a la que se vivía en el renacimiento, las situaciones  son distintas. Una situación se construye por las posibilidades obtenidas de la realidad en un tiempo y espacio específico. Ahora bien, nuestra situación de tener la capacidad de volar en aviones no sería posible sin los estudios primarios de las alas de murciélago que hemos heredado de Leonardo Da’ Vinci, y seguramente será posible curar el sida en algún futuro lejano o cercano, por los estudios que hoy se hacen en nuestros laboratorios. Se entiende entonces que una situación histórica es distinta de otra. El aire , el metal y los combustibles tienen la capacidad de, relacionados de manera especial, dar pauta para hacer volar a los hombres en aviones, sin embargo, en la época del maestro Leonardo su situación era incapaz de tomar esas posibilidades en sus manos. Hoy la situación es que, podemos hacer aviones de muchas maneras y para distintos fines.

El tiempo de la persona se divide en presente, pasado y futuro. El pasado, por haber transcurrido ya, no significa que no exista. El pasado pervive en el presente por las posibilidades heredadas, es más que un recuerdo, es real. El futuro, por otro lado, se encuentra ya previsto en el presente como posibilidad de. Así en el presente, que es la situación de elección o no elección de posibilidades, se encuentran pasado y futuro. Así, aquella posibilidad que es capaz de ser tomada en el presente es aquella que puede ser llamada real, ya que puede ser historizada, tomarla y hacerla verdadera en el tiempo y espacio.

Avanzando así, se denota que, todo lo que haga uno o deje de hacer afectara a todos los demás. La persona es más que solo parte de una especie humana, sino que es un ser social. Es decir, que <<los hombres no son individuos separados, sino entrelazados y dependientes por la organización entera de su naturaleza humana, de modo que nadie puede hacerse sin los demás ni verse inmune de la tradición>> [3]

La tradición se refiere a todo aquello que se transmite de generación en generación. El mundo que hoy vivimos, en gran parte, es el conjunto de situaciones que nuestros padres nos dejaron por sus actos. Nuestros antepasados nos heredaron la verdad de su mundo, es decir, el mundo que ellos conocieron y construyeron, no en perfección, sino como un regalo donde las verdades se encuentran aún en un descubrimiento incompleto. Es decir, el mundo siempre estará en constante construcción, perfeccionamiento y descubrimiento. <<No se transmite solo la verdad, o más exactamente, cuando se transmite la verdad, lo que se hace es posibilitar al que la va recibir a que de por sí encuentre su verdad, la realice como verdad>>.[4]  Se  envían al futuro no solo verdades sino, también, sus condiciones y límites que el transmisor sufre. Al sucesor le corresponde superar esos límites.

Es entonces cuando se habla de una responsabilidad en el tiempo, ya que el elegir, o no, ciertas posibilidades  es hablar de posibilitar o no hacerlo a las demás personas, contemporáneas y futuras. Es decir, somos responsables del futuro.

Las personas de hoy somos responsables de la situación histórica que les toque vivir  a las personas del futuro. Así tenemos una responsabilidad para con las personas y el tiempo. ¿Qué es entonces lo que se debe buscar heredar?

El transcurso del hombre en el tiempo histórico no está para llevar al hombre  absolutizarse en el Ser, hasta desaparecer, como diría Hegel, sino que, para Zubiri, la historia está para hacer brillar al hombre, y que el hombre se perfeccione, que llegue a ser absolutamente persona. <<la dominancia de la realidad en tanto que realidad>>[5]

Es a partir de esta idea como se nos devela del objetivo del ser  historicidad para el filósofo español: buscar un mundo más humano. Sacar de la realidad las posibilidades necesarias para plantear una futura vivencia de la humanidad, es decir, se debe buscar historizar los derechos humanos.

¿En qué manera podemos decir que la historia va siendo buena? ¿De qué modo la hacemos tal? Podrá llamarse buena, cuando esta lleve como rumbo la dignificación y totalización de la raza humana. Sabremos que está tomando este camino cuando se busque, como musa principal, promover los derechos humanos, hacer reales las posibilidades de que el mundo futuro pueda ser un mundo que sea capaz de tomar con sus manos los derechos que dignifican a cada persona y que le permiten ser libre y feliz.

Hoy por hoy, tristemente, los derechos humanos permanecen siendo una trampa ideológica  que es utilizado por las minorías para su provecho. Para que estas garantías humanas puedan ser realmente efectivas deben ser universales y no buscar el bien para minorías, ni mayorías, sino para todos.[6]

Sí hoy, se vive de tal o cual manera, lejana o cercanamente del cuidado, amor y respeto a las personas, de ser tratados como humanos, es por los actos que nuestros antepasados y nosotros hemos hecho o dejado de hacer. Sí se busca un futuro mejor, se debe luchar por uno, en la realidad, porque sí no es para todos, no es en verdad humano, por que la persona esta, como realidad, entreligada con todas las demás.

De qué manera se encuentra esta liberación, para dar paso a la verdadera humanidad. Ellacuría haciendo lectura de Zubiri dirá que la propuesta no es la de la aniquilación del potentado, como lo diría Marx, sino de anulación del poder de opresión.

Alcanzar tal realidad consta de una indescanzable afirmación y conquista de la universalidad de lo verdaderamente humano, intentando desaparecer de manera definitiva la reducción del ejercicio de los derechos para un grupo de privilegiados que justifican en su estatus su humanidad.

La razón de que no se dé la lucha por defender las garantías de la persona es por una falta de concientización. Ahora bien, no se habla de una lucha dialéctica  al modo de Marx, no se busca la aniquilación del potentado, sino, la anulación del abuso.

Para lograr este despertar de la razón, y emprender el camino a una denuncia que cree un cambio, se debe tener un horizonte utópico, una mirada en el tiempo y personas del futuro, posible y exigible que sirva de inspiración para los contemporáneos y los herederos. No solo basta con preocuparse por el hoy, sino también hay que dejarse tocar por el mañana, sentir la brisa de la nostalgia por las personas que padecerán nuestros logros y fracasos, aciertos y errores.

No se debe soñar en vano. Sí se denuncia sin tener una utopía es, hasta cierto punto ciega. Sin embargo, una utopía sin el acto de denuncia es simplemente imperante, más aun, engañada, eludidora del compromiso social.

La verdadera vida se vive como voluntad de liberación. Permanecer y mantener el dedo en el renglón de los derechos que humanizan a la sociedad y da vida.

¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?[7] La respuesta a esta pregunta siempre será afirmativa. La humanidad y su historia es como un domino acomodado en fila para caer pieza sobre pieza, sí una cae afecta, no solo a una, sino, a todas. Aun el hombre que daña u olvida a su compañero queda afectado por las consecuencias que sufre el otro.

La actitud de deber en la historicidad  es una consideración que es

Imprescindible, no solo en razón de la unidad real física, que hay entre todos los hombres como miembros de una especie biológica física o como miembros de una misma historia, sino sobre todo, por la interrelación dialéctica que hay en el abuso de unos pocos y en el no uso de los otros. No podrían los pocos (grupos humanos o países) disfrutar de lo que consideran sus derechos si no fuera por la violación o la omisión de esos mismos derechos en el resto de la humanidad.[8]

Para finalizar solo queda decir, que el problema más grande siempre será el de concientización de la responsabilidad con la humanidad en el tiempo. Las personas y la sociedad que se es hoy se comenzaron a gestar hace muchos años atrás de nuestro nacimiento. Las personas de hoy son la herencia de sus antepasados que preñaron al tiempo con la realidad que hoy se vive. Han recibido su genética, su cultura y su experiencia.

Ser conscientes que la historia habita en sus personas los debe impulsar fervientemente a conocer, en la medida de lo posible, el pasado y así fundar un profundo compromiso para con el futuro.

[1]Xavier Zubiri, Naturaleza, Historia, Dios, Alianza Editorial, Madrid, 1994, p. 366

[2]Estar presente lo real desde sí mismo en cuanto real. El énfasis hay que hacerlo en el “estar”. La actualidad es “física” y se debe reprimir cualquier veleidad conciencista a la que podría lanzarnos el término presencia. Actualización puede ser entendida, de manera más sencilla, como una manera de expresión de la realidad en el mundo.

[3] Ignacio Ellacuría, Filosofía de la realidad histórica, Editorial Trotta, Madrid, 1991, p. 142.

[4] Ignacio Ellacuría, Escritos filosóficos, Tomo II, UCA Editores, El Salvador, 1999, p. 277.

[5] Zubiri citado en: Antonio Salamanca Serrano. ”La acción de realidad”. [En línea]. [Fecha de consulta: 23 de abril de 2014]. Disponible en: http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/6/2531/8.pdf;

[6] ONU: Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana (…) Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre (…) LA ASAMBLEA GENERAL proclama la presente DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.

[7] Gen. 4,9.

[8] Ignacio Ellacuría, Escritos filosóficos, Tomo III, UCA Editores, El Salvador, 2001, p. 442.

Que esconde un libro

 Desde el momento en que lees el título de un libro te hace suponer lo que puedes encontrar narrado a través del texto, pero cuando un libro ha pertenecido a otra persona, además del conocimiento buscado en su contenido, entre sus páginas puedes descubrir la huella de su dueño previo.

     Todo el mundo hemos dejado guardado, escondido u olvidado alguna cosa  entre las páginas un libro, durante el proceso de catalogación en la Biblioteca del Seminario encontramos diversos objetos en los libros que han llegado a nuestra Institución por medio de donaciones, y que han pertenecido a estudiantes, profesionistas y diferentes personalidades  de nuestra localidad.

     Entre los objetos mas comúnmente hallados podemos mencionar los separadores de libros, postales, cartas, boletos de diferentes tipos, fotografías, apuntes, documentos oficiales, billetes (dinero), etc. Lo curioso de estos objetos es como nos remiten a lugares, el afecto mostrado en la dedicatoria de tarjetas, acontecimientos sociales, o aspectos personales de quien fuera  dueño del libro.

     En la Biblioteca del Seminario Mayor tendremos hasta el mes de julio una exposición con una selección de estos peculiares objetos, por ejemplo:  un telégrafo fechado el 19 de Julio de 1910 dirigido a Don Manuel Talamás Camandari, primer obispo de nuestra diócesis; un billete de 10 liras, una carta del General Faustino Rodríguez Céspedes,  un certificado de bautismo que data de 1944, entre otras muchas cosas.

Preparatoria Pedro J. Maldonado presentó exámen de Metodología de Investigación.

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Contaminación del aire en Ciudad Juárez,  Reich postmoderno: sociedad cambiante y evolución del totalitarismo, El cuarto poder: impactos de los medios de comunicación masiva en la comunidad adolescente-juvenil mexicana, Inocencia perdida: crisis en Ciudad Juárez, La eutanasia: un reto para las familias, El arte de amar necesario en la sociedad actual, son los temas de los trabajos realizados por los alumnos de tercer año en la materia de Metodología de la Investigación. Los cuales fueron presentados en una exposición simultánea ante los asistentes que con gran ánimo acudieron a la invitación realizada para escuchar los resultados de las investigaciones.

El acto académico 2014 tuvo el honor de tener en el presidium al Pbro. Jesús Manríquez Ruiz Prefecto del Seminario Menor, el Pbro. Lic. Guillermo Sías Burciaga Director Espiritual del Seminario Menor y la T.S. Rosa María Moreno Luján Directora de la Preparatoria Pedro J. Maldonado. Para dar inicio al evento el P. Manríquez dirigió unas palabras al público asistente, haciendo referencia a la Encíclica Fides et ratio del Papa Juan Pablo II en donde se nos invita a la contemplación de la verdad, acompañados de la fe abordar el ámbito científico, realizar reflexión dialogando con la razón.

Posteriormente los jóvenes ponentes pasaron a sus mesas de trabajo a presentar el análisis del estudio realizado. Cada seminarista estuvo acompañado por su asesor y un sinodal, quienes estuvieron encargados, además de evaluar, de ayudar a consolidar las discusiones y conclusiones. Cabe resaltar que  tanto los asesores como sinodales en cada mesa fueron seleccionados por su experiencia y calidad académica.

Una vez concluidas las exposiciones,  se tuvo un momento de esparcimiento.  Felicitaciones a los alumnos expositores.

¡Celebremos el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor!

Para celebrar el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor les sugerimos el cortometraje creado por Moonbot Studios, el cual fue ganador en el 2011 de un premio Óscar en la categoría de mejor cortometraje animado,  The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore titulado en español Los libros voladores.

La historia es protagonizada por Morris Lessmore, quien vive en Nueva Orleans. Un día, mientras estaba en el balcón de un hotel escribiendo un libro, el hombre es atrapado por un huracán que lo lleva junto a su libro e incluso a toda una ciudad, a un mundo en blanco y negro. Morris vive un encuentro extraordinario y diferente con los libros, una de esas experiencias donde la lectura nos lleva de paseo a la fantasía.

Devoción a San José

Carta apostólica del Papa Juan XXIII sobre el fomento de la devoción a San José.

Para ver el documento completo sigue este link:
http://www.vatican.va/holy_father/john_xxiii/apost_letters/1961/documents/hf_j-xxiii_apl_19610319_s.giuseppe_sp.html

“¡Oh San José! Aquí está tu puesto como Protector universalis Ecclesiae. Hemos querido ofrecerte a través San Josede las palabras y documentos de nuestros inmediatos Predecesores del siglo pasado, de Pío IX a Pío XII, una corona de honor como eco de las muestras de afectuosa veneración que ya surgen de todas las naciones católicas y de todos los países de misión. Sé siempre nuestro protector. Que tu espíritu interior de paz, de silencio, de trabajo y oración, al servicio de la Santa Iglesia, nos vivifique siempre y alegre en unión con tu Esposa bendita, nuestra dulcísima e Inmaculada Madre, en el solidísimo y suave amor de Jesús, rey glorioso e inmortal de los siglos y de los pueblos. ¡Así sea!”    Juan XXIII

Imagen tomada de:  Blog osolxasaiu.

MUJER Y DIGNIDAD

Por: Pbro. Lic. Benjamín Cadena de Santiago.
Vice-Rector del Seminario Conciliar de Cd. Juárez.

A partir de 1977, se celebra a nivel internacional el ‘día de los derechos de la mujer’. Actualmente solo se le conoce como el ‘día de la mujer’. Es una buena ocasión para aportar al conjunto de lo que se ha venido reflexionando en torno a este tema. ¿Cuál es la situación actual de la mujer en cuanto a sus derechos? Es una pregunta difícil de contestar por toda la investigación que se requiere a nivel sociológico y jurídico. Sin embargo si es importante asentar unas premisas tomando en cuenta algunos datos que, en nuestro caso, nos ofrece la teología bíblica y la reflexión ético-social.

      El génesis nos dice que Dios creó al hombre y a la mujer, a su ‘misma imagen’ (1, 27b). No es el hombre quien le confiere dignidad a la mujer, sino que ella la expresa en cuantomujer creatura creada también por Dios. Diferente y complementaria al hombre, pero con la misma dignidad. Es lo que también subraya el Génesis cuando afirma que ‘la tomó de la costilla del hombre’ (2,22). No esclava, sino compañera, ni superior ni inferior al hombre, sino ‘ayuda adecuada a él’ (2,18), que no encontró en los demás seres de la creación.

      La dignidad de la mujer es criterio básico de tipo ético-moral y todo comportamiento social y legal que pretenda ser justo, ha de estar acorde con esta expresión de su ser natural. Tomemos en cuenta algunos campos de interrelación de la mujer, donde podemos apreciar críticamente si se toma en cuenta su dignidad. ¿Es acorde a ella, la cultura (machista) donde no tiene lugar su palabra y viene a ser convertida en instrumento del capricho del hombre? ¿no se despersonaliza con ello también el varón en cuanto tal? ¿Y no contribuye la mujer a ello? Y en el campo laboral, ¿se paga la mismo a la mujer que al hombre por el mismo trabajo?. Y cuando la mujer trabaja remuneradamente, ¿se le ayuda a realizar las albores domésticas en la familia?. Y en la política, ¿Cuenta su voz igual que la del varón a la hora de tomar decisiones que tienen que ver con la ‘polis’?. Vayamos también al otro extremo, a la ideología de género, que promete reivindicar los derechos humanos de la mujer en una sociedad machista. ¿Es digno de ella presionarla a que opte por un método artificial de control de la natalidad, cuando se encuentra vulnerable por haber dado a luz y a la política demográfica –en sus agentes sanitarios- sólo le interesa abatir el índice demográfico a cualquier costa? ¿Es digno someterla a una intervención quirúrgica riesgosa para interrumpir su embarazo, por supuesto con su consentimiento, diciéndole que es totalmente segura, porque los abortos clandestinos son una cuestión de salud pública y ‘es mejor’ que se practiquen con especialistas para ello? ¿Es digno que el amante, el padre, el novio, la madre, la lleven a abortar?

¿Y no desdice de su dignidad, la práctica de la relación lésbica, al igual que la homosexual en el caso del varón? Basten esos cuestionamientos por ahora, que no son todos los que podrían enumerarse. A donde queremos llegar es que si no tenemos un criterio ético que haga justicia a la estructura moral de la mujer (y del hombre), es muy fácil perderse en las expresiones culturales aceptadas a críticamente por los grupos formales e informales de una sociedad. Por tanto, afirmamos que tanto la cultura machista como la ideología de género, no hacen justicia al ser de la mujer. Ambos entes culturales deforman al hombre, porque deforman la verdad sobre el ser humano que es la mujer. Con ello afectan los comportamientos de una sociedad. Y Tanto en la comprensión del ser de la mujer, como en los compromisos internacionales por vigilar sus derechos, aunque ha habido avances, aún falta mucho por hacer aunque parece que hoy asistimos a una pérdida de la brújula en el camino de las reivindicaciones.

Imagen tomada de Pint it [En linea] Disponible en la Web: http://www.pinterest.com/pin/362962051188423121/

La paz se vende… ¿pero quién la compra?

El título del segundo álbum de la banda angelina Megadeth: Peace sells… But who´s buying? parece interpelar fuertemente en estos tiempos a nivel local, nacional e internacional. Basta con revisar cualquier medio de información y nos encontraremos con crueles formas en que el hombre lastima la tranquilidad y armonía: Michoacán, Venezuela, Ucrania, Sri Lanka,  por mencionar algunos ejemplos.

Ante tales acontecimientos vale la pena detenernos y preguntarnos por  nuestra paz personal ¿Cómo se encuentra? ¿Cómo estos hechos se relacionan conmigo? Estando a unos días de iniciar un tiempo litúrgico fuerte de la Iglesia Católica,  la cuaresma, te invitamos a reflexionar sobre este tema y  te sugerimos la lectura de algunos títulos al respecto disponibles en la Biblioteca del Seminario Mayor.

PanikkarLa paz es algo más que tranquilidad espiritual o ausencia de guerra; la paz es algo que supera todas las dicotomías, pues penetra en todas las esferas de la vida. La paz no es exclusivamente individual ni meramente colectiva; la paz, a la vez que asunto político, es también religioso, tanto natural como cultural.

Paz y desarme cultural.
Autor: Panikkar, Raimon.
Editorial: Sal Terrae.

kantOpúsculo dispuesto a manera de un tratado de paz.  Kant se ocupó en una serie de trabajos, de la teoría y la praxis en materia de ética y política.  En este breve tratado filosófico-político  hace ver que la teoría y la practica política deben coordinarse.

Paz perpetua.
Autor: Kant, Immanuel.
Editorial: Porrúa.

Momento pazLas breves citas de la obra escrita del Papa les hablarán de las circunstancias cercanas al corazón. Él escribe acerca del amor, la fe, la esperanza, la alegría, la paz, la familia y la unión.

Un momento de Paz: reflexiones para enaltecer el alma.
Autor:  Juan Pablo II
Editorial: Selector.

PacemLa paz es meta y tarea.  Los hombres de buena voluntad saben que para obtenerla deben vivir en la vigilia y en el sacrificio. La paz es tranquilidad en el orden, es obra de la justicia, se obtiene por la caridad y por el respeto a la persona y sus derechos, así como por el cumplimiento de sus obligaciones.

Pacem in Terris
Autor: Juan XXIII
Editorial: Paulinas.

jornada pazDesarrollo y solidaridad: dos claves para la paz. El tema que he elegido para el Mensaje de este año se inspira en una profunda verdad sobre el hombre: todos nosotros constituimos una sola familia humana.

Mensaje de su Santidad Juan Pablo II para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz. 1987
Autor: Juan Pablo II

justicia crea futuroLa amenaza de aniquilación masiva de la humanidad y de la naturaleza por la acción de las armas atómicas, químicas y biológicas, así como la inminente catástrofe ecológica-una posibilidad cada vez más real-,están poniendo en entredicho la supervivencia de la vida sobre la tierra. El futuro ya no es algo que se pueda dar por sentado, sino que debemos <<crearlo>> conscientemente si queremos garantizar la vida de las generaciones venideras de toda otra forma de vida en este mundo.

La justicia crea futuro: Política de paz y ética de la creación en un mundo amenazado.
Autor: Moltmann, Jürgen.
Editorial Sal Terrae.

El sí de la no violencia.
Autor:  Seifert, H.
Editorial: Movimiento de Reconciliación.

La no violencia.
Autor:  Häring, Bernhard.
Editorial: Movimiento de Reconciliación.

Santo Tomás de Aquino y el bien común

Por Carlos Rodríguez García.
Titular de las materias Teodicea, Filosofía de la Historia y  Filosofía social y política.
Facultad de Filosofía.

aquino-santo-tomas-de-grandes-obras_MLA-O-3037003759_082012Santo Tomás de Aquino es uno de los mayores genios no sólo dentro de la Iglesia sino de toda la humanidad. Sus ideas han marcado profundamente el desarrollo del pensamiento cristiano, pero también es una de las figuras señeras de la historia de la filosofía siendo la mayor luminaria de la Edad Media.

De diversas fuentes proceden los datos de su vida, de las biografías de Guillermo de Tocco, Bernardo Guido y Pedro Calo, así como del proceso de canonización de 1319 a 1321. Es imprecisa la fecha de su nacimiento, fijado en 1225, en el castillo de Roccasecca del condado de Aquino, cerca de Nápoles. Desde temprana edad fue enviado al monasterio de Montecassino para recibir educación formal.  De ahí pasó a la universidad de Nápoles donde conoció a la Orden de Predicadores a la que ingresó sin consultar a su familia.

En 1244 fue “secuestrado” por su propia familia que no estaba de acuerdo con su decisión de ser dominico. Durante casi un año se dedicó a la lectura de la biblia y de las Sentencias de Pedro Lombardo. A finales de 1245 se fugó hacia Roma y después a París donde siguió los cursos de Alberto Magno; incluso cuando éste fue enviado a Colonia fray Tomás lo acompañó rechazando la abadía de Montecassino.

Recibió la ordenación sacerdotal en 1250, mismo año en que empezó sus cursos en Colonia. Un par de años después siguió su labor docente en París. En 1957 toma posesión de la cátedra para extranjeros de la universidad de París. En este año escribió algunos de sus textos más importantes: Sobre el ente y la esencia y el Escrito sobre los Cuatro libros de las sentencias del Maestro Lombardo.

A finales de 1259 empieza a escribir la Suma contra los gentiles (terminada en 1264). Es enviado a Nápoles durante dos años. Luego fue nombrado consejero teológico del papa Urbano IV quien le encargó entre otras cosas, la elaboración de la Liturgia de Corpus Christi. El nuevo papa, Clemente IV, lo nombra obispo de Nápoles, pero rechaza el cargo para dedicarse a enseñar en Roma. Es aquí donde concibe, en 1267, el proyecto de la Suma Teológica.

Regresa a una segunda etapa en París, donde avanza en la suma Teológica (termina la primera parte en 1268, la primera sección de la segunda parte en 1270 y en 1272 la segunda sección de la segunda parte e inició la tercera). Su orden le encargó la fundación de una facultad de Teología en Naápoles, por lo que tuvo que dejar París en 1272.

Probablemente uno de los días más importantes en la vida –y en la obra– de Santo Tomás es el 6 de diciembre de 1273. Durante la misa tuvo un éxtasis místico. Él mismo se lo confesó a su secretario, fray Reginaldo de Piperno. Le dijo que lo que había visto superaba todo lo que había aprendido por años. Dejó de escribir.

A finales de enero de 1274 se dirigió a Lyon para participar en el concilio. En el viaje, Santo Tomás se golpeó con la rama de un árbol. Este evento comprometió su salud. A finales de febrero es trasladado muy grave al monasterio de Fossanova. Aquí dictó, a finales de febrero, el comentario al Cantar de los cantares. El 7 de marzo murió uno de los grandes genios de la humanidad. Fue canonizado el 28 de enero de 1323.

Aunque vivió pocos años, la impronta de su pensamiento ha sido fuerte y duradera, la gran cantidad de obras, clases, comentarios, predicaciones e himnos, lo han convertido en uno de los teólogos y filósofos guías de todos los tiempos; sin embargo, y a pesar de esto, su pensamiento es estudiado con insuficiencia. La diversidad de temas y la profundidad con la que los trata (desde sus obras de juventud) hacen que sea un filósofo y teólogo de actualidad.

El bien común

Uno de los temas que han dado mucho para pensar e interpretar es su concepto de “bien común”. Para Santo Tomás, es éste y no otro (no puede ser otro) el fin último de toda acción política, es decir, de toda acción en la sociedad, sea de los príncipes, sea de los súbditos. Es decir, tanto gobernantes como gobernados deben actuar de acuerdo a ese fin, el bien común.

¿En qué consiste este bien común? Para Santo Tomás no hay duda, el bien del hombre es la felicidad. Todo hombre en cuanto individuo, en cuanto humano, está ordenado a encontrar la felicidad. Pues entonces, el bien, cunado es común, se refiere a la felicidad común. Aquí hay que hacer una precisión. El mismo Santo Tomás declara, que el bien común es el bien de la totalidad, de toda la comunidad. No es un bien personal, ni siquiera la suma del bien o la felicidad personal. El bien común es el bien de la totalidad de la comunidad, puesto que el bien del todo es mayor que el bien de las partes, y el hombre forma parte de una comunidad, por lo tanto es mejor el bien de la totalidad que el bien personal.

El bien común, entonces, se convierte en el objeto de toda sociedad, de todo gobierno y de toda acción política. Al introducir este término, Santo Tomás refiere esta actividad humana al campo ético, le da un sentido teleológico, es decir, de una finalidad. La política, toda acción política (toda búsqueda del poder) debe tener como objetivo promover y garantizar el bien común, el bien de la totalidad. Y el bien de la totalidad sólo se logra cuando cada una de las partes ha alcanzado tal bien, cuando cada una de las partes está plenamente unida al bien.

En las sociedades, alcanzaremos ese bien cuando cada una de las partes, es decir, cuando cada uno de los miembros de esta comunidad alcancemos la felicidad… Lo bueno que Santo Tomás, además de ser filósofo y teólogo, es santo, y puede interceder por nosotros, para que cada vez, cada uno de nosotros colabore para que el bien común sea también real…

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